
Los enfermeros de la unidad de crisis de salud mental del Hospital Sant Pau de Barcelona tratan de aportar a las personas ingresadas mucho más que la toma de medicación, la atención de enfermería las 24 horas y la visita médica, psicológica o de otras profesionales. El equipo de enfermería dirigido por Àlex Marieges ha puesto en marcha un plan para hacerles más amable su estancia en la unidad de agudos: los martes, debate; los miércoles, tertulia 2.0 con fábulas y cuentos para trabajar las emociones y el manejo de las mismas; los jueves, cinefórum sobre varios documentales y los viernes, “ejercicio físico muy divertido” y consejos de nutrición para personas especialmente sedentarias.
En el espacio Parlem conducido por Miquel Ragull y Lorenzo Nogales plantean un debate semanal con los pacientes para hablar de lo que ellos quieran en lo que se ha convertido una ventana a la participación, reivindicación, conocimiento y autoconocimiento. El paternalismo que sufren, sus problemas de sexualidad por la medicación, la familia, si han de contar o no que tienen esa enfermedad y el estigma que viven a diario, son algunos de los temas que tratan en estos debates. Conceptos que parecen tabú en las salas de agudos como el ingreso involuntario, las emociones que se ven implicadas, miedos, tristezas y alegrías, los tratamientos y las contenciones mecánicas también aparecen a menudo.
El objetivo era que esa larga estancia de los pacientes fuera más provechosa para su autoconocimiento, “porque muchos no tienen conciencia de enfermedad” y que fuera más rica, “porque hablan con psiquiatras, psicólogos y enfermeros, pero apenas entre ellos; hay una gran diversidad de problemas mezclados”, aseguran en declaraciones a La Vanguardia. Es un debate entre catorce personas en plena crisis por su problema de salud mental y dos enfermeros del hospital de Sant Pau de Barcelona. Esos problemas son muy diversos, pero todos suficientemente importantes como para llevarles a una unidad de crisis, donde la media de estancia es de 21 días, pero muchos pasan hasta tres meses. Los resultados son positivos: la necesidad de sujeciones a la cama por crisis han bajado del 14% al 10% en menos de un año.
Además en el Hospital de Sant Pau han estado trabajando en el rediseño de los espacios intentando hacerlos más amables para los pacientes tal y como explica Marieges en el portal Nuestra Enfermería. “Hemos creado unos vinilos, bajo la idea de que las paredes “dijeran cosas” siguiendo un poco la línea de proyectos como Safewards con mensajes en positivo sobre la recuperación”. Ha sido un proyecto colaborativo entre profesionales, asociaciones de usuarios con experiencia en primera persona y familiares en el que han tardado nueve meses diseñando y cuidando cada frase y por si fuera poco, también han estrenado un huerto urbano para promover nuevas actividades para los pacientes.