El científico y psiquiatra holandés Jim Van Os defendió en Palencia una visión más positiva de la psicosis, una enfermedad mental que puede padecer entre el 3 y el 4% de la población, pero que, con el tratamiento y la ayuda adecuadas, permite tener una vida adaptada. Jim Van Os abrió la V Jornada Nacional sobre Esquizofrenia que reunió a 250 profesionales de diez comunidades autónomas y que organizan las Hermanas Hospitalarias para profundizar en las nuevas perspectivas de la esquizofrenia. Van Os, considerado como uno de los psiquiatras más prestigiosos del mundo, explicó que la esquizofrenia y la psicosis no son lo mismo, ya que la última “es un síndrome mucho más amplio”.
De hecho, el científico ha comparado esta enfermedad con la diabetes, hay mucha variación entre unos casos y otros, a menudo con un buen pronóstico y malo en otros. De ese porcentaje, solo una cuarta parte padece esquizofrenia, una forma de psicosis con “un pronóstico relativamente desfavorable” que, con la ayuda adecuada, “se puede aprender a adaptarse a esta vulnerabilidad y tener una vida adaptada”. Añadió que la esquizofrenia no es una buena manera para entender la psicosis, “porque la esquizofrenia es solo una pequeña parte del síndrome de psicosis con pronóstico desfavorable”. De ahí su defensa de un cambio de la nomenclatura actual para usar una terminología “más amable” con el paciente. “Como con la diabetes, tienes síntomas y necesitas tratamiento pero puedes tener una vida adaptada con reinserción social”, insistió.
En cuanto a los tratamientos aseguró que lo más efectivo es una intervención rápida y precoz, antes de que la enfermedad sea crónica, y la combinación de tratamientos farmacológicos con formas de reinserción social, “porque las interacciones sociales corrigen las ideas mentales y el cerebro se vuelve más plástico y se desarrolla más si tienes interacciones sociales y trabajo y contactos”. También subrayó el peso de la recuperación personal, asegurando que hay que ser consciente de que hay “mucho estigma” con esta patología, pero “hay que saber que no hay nada perdido”. En este sentido ha asegurado que es importante tener contacto con otras personas que padecen psicosis y que hayan tenido una recuperación, “que han encontrado optimismo o esperanza”.