Profesionales sanitarios con competencias específicas se coordinarán con los pediatras de atención primaria, ya que éstos juegan un papel fundamental en la detección y atención precoz, el tratamiento y la construcción del proyecto vital de los menores con problemas de salud mental. El plan también plantea que se adapten los espacios para menores y adolescentes en las USMC y en las Unidades de Hospitalización. El III Pisma, que da continuidad a la estrategia desarrollada desde 2008, presta especial atención a la infancia y a la adolescencia ya que a los 14 años han surgido la mitad de los problemas de salud mental que aparecerán en el curso de la vida. Así, busca mejorar las competencias emocionales, los roles igualitarios de género y las herramientas para el manejo de la vida diaria al introducir la educación emocional en centros educativos de Andalucía.
El III PISMA busca también mejorar la detección de situaciones de abuso, desprotección y abandono de menores, y pondrá en marcha programas de prevención destinados a la población infantil y adolescente en situación de riesgo.
La Consejería pretende mejorar el uso de las diferentes herramientas disponibles que eviten una medicalización excesiva, favorezcan las intervenciones psicológicas y sociales y contribuyan a la recuperación de personas con problemas de salud mental. Con estas intervenciones la Administración sanitaria se plantea reducir en un diez por ciento el consumo de ansiolíticos y antidepresivos en la población andaluza. Entre otras actuaciones para facilitar a la ciudadanía herramientas para responder a las dificultades de la vida cotidiana, se incidirá en la estrategia Grupos Socioeducativos de Atención Primaria en Salud (Gruse), que se ha implantado en los centros de salud con la finalidad de mejorar el control de la propia salud y la calidad de vida de las personas destinatarias.
El III Plan busca mejorar la accesibilidad y adecuar también las prestaciones a las necesidades de las personas con problemas de salud mental en situación de riesgo o desventaja social, entre las que se encuentran, las personas mayores, aquellas con discapacidad intelectual, las personas sin hogar, los inmigrantes y las internadas en centros penitenciarios. También las mujeres víctimas de violencia machista se encuentran en situación de riesgo, por ello, en este año, se editará una guía de atención a aquellas que precisen una asistencia especializada en las Unidades de Salud Mental Comunitaria.
Por otra parte, plantea la necesidad de intensificar las estrategias de prevención ante el estrés laboral así como trabajar para prevenir problemas de salud en personas con enfermedades crónicas, personas con discapacidad y cuidadoras. Y también incluye actuaciones para la prevención del suicidio y para la mejora de la atención a las personas con trastornos de la conducta alimentaria, trastornos obsesivos, trastornos de la personalidad o por adicciones.