El DSM-V ha resultado ser un instrumento pragmático, posiblemente lo que sus autores querían inicialmente que fuera un instrumento con una base neurológicamente mayor no se ha conseguido, pero ha resultado ser lo que deberíamos haber esperado todos. Un instrumento de uso clínico. Probablemente su mayor defecto no se le pueda achacar al propio instrumento, no puede clasificar neurológicamente las enfermedades porque desconocemos la etiopatogenia de las enfermedades mentales, o como mínimo no la conocemos con suficientemente detalle para que eso sirva como un principio clasificador. Dicho eso, el DSM-V es un tomo grueso que tiene mucha información dentro sobretodo en epígrafes que merecen la pena leer porque es ahí donde se ha incorporado el conocimiento de los últimos 20 años. No es una biblia para el diagnóstico. El DSM-V es un instrumento que ha hecho progresar la psiquiatría. Es un instrumento mejor que el DSM-IV.