El suicidio es la primera causa externa de muerte en España con 3.910 fallecidos en el año 2014, casi 11 al día, una cifra que casi duplica a los muertos por accidente de tráfico, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Estos datos forman parte de la encuesta Defunciones según la causa de muerte que elabora el INE y en la que también llama la atención que las demencias causasen la muerte de 17.883 personas y el alzhéimer acabase con la vida 14.022. Estas enfermedades ya suponen la cuarta y la séptima causa de muerte más habituales en España y en ambas destaca la sobremortalidad femenina, ya que de cada diez fallecidos, siete son mujeres.
Esta cifra del número de suicidios en nuestro país supone un nuevo un récord histórico por tercer año consecutivo. Las 3.910 personas se quitaron la vida es la mayor cifra registrada desde 1980, cuando el Instituto Nacional de Estadística (INE) comenzó a difundir esta información. Sin embargo, el aumento con respecto a 2013 es solo del 1%. Mientras los siniestros en carretera vienen reduciéndose significativamente desde 2007, el año de la entrada en vigor del carné por puntos, el número de suicidios sigue aumentando año tras año. En 1980 se registraron 1.652 casos; en 1990, 2.939; y en el año 2.000, 3.393. Aunque entre algunos ejercicios hubo pequeñas subidas y bajadas, el aumento en los últimos 35 años ha sido continuo.
Santiago Durán-Sindreu, psiquiatra especialista en suicidios del Hospital de Sant Pau de Barcelona, asegura al diario El País que la tendencia ascendente es preocupante: “Parece que este fenómeno ha llegado para quedarse. Sea cual sea la causa, y decir que solo ha influido la crisis económica es un argumento muy reduccionista, el incremento de casos es de suficiente magnitud para que las instituciones públicas trabajen en planes de prevención”.
En España, a diferencia de otros países como Noruega, Suecia, Dinamarca o Reino Unido, todavía no existen proyectos de prevención de este tipo a nivel estatal o autonómico. Durán-Sindreu señala el factor cultural —”el suicidio sigue siendo un tema tabú a todos los niveles”— y geográfico —los países mediterráneos contaban hasta estos últimos años con tasas más bajas— para explicar esta falta de respuesta desde las administraciones. Solo en Cataluña existe un embrión para crear un plan de prevención: el Código Riesgo Suicidio, que funciona en toda la comunidad desde finales de 2015. “Grosso modo, consiste en que sea el sistema sanitario el que se ponga en contacto con el paciente que se ha intentado suicidar, y no al revés. Así se obliga al afectado a tratarse”, explica Durán-Sindreu.
Poner fin a la propia vida fue una práctica mucho más habitual en los hombres que en las mujeres: de los 3.910 casos registrados en 2014, 2.938 correspondieron a los primeros y 972, a las segundas. La tasa de suicidios por cada 100.000 habitantes en España se situó en 2014 en 8,42, cuando en 2012 era de 7,6. La media es especialmente pronunciada en la franja de edad que va de los 85 a los 89 años, con una tasa del 22,5. “Esas edades son de pérdida: pérdida de autonomía, aparición de enfermedades crónicas… Todos estos factores incrementan los síndromes depresivos, lo que en ocasiones lleva al suicidio”, explica Durán-Sindreu.
Miriam González, coordinadora del Grupo de Emergencias del Colegio de Psicólogos de Madrid, también pide que se invierta en políticas de prevención para reducir el número de suicidios. En declaraciones a la Cadena SER que se pueden escuchar en el siguiente audio de la emisora, asegura que el 90% de las personas que se suicidan tienen algún tipo de patología mental.