El adjunto de Dirección Médica de Benito Menni Casm Emilio Rojo, destacó que el nuevo protocolo se basa en las 1.454 categorías establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para registrar las características de la salud de las personas en base a su situación personal y entorno, aplicables a cualquier enfermedad: “Hemos comprobado que, de todas ellas, hay 25 que se repiten en los pacientes esquizofrénicos, sean del lugar del mundo que sean”.
Estas 25 categorías que conforman el protocolo, y “que deberán ser validadas por la OMS en unos dos años”, permitirán a cualquier especialista conocer las necesidades sociales especificas de los pacientes con esquizofrenia y actuar en base a ellas, ha explicado la catedrática de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Psicología de la UB Juana Gómez-Benito. Las 25 categorías detectadas “se han puesto a disposición de toda la comunidad científica y profesional, ya que tienen un lenguaje común y pueden aplicarse a cualquier paciente”, a la espera de que las administraciones destinen recursos para poder atender a las necesidades que se detecten en cada individuo.
Entre las necesidades sociales comunes en la mayoría de pacientes que ha permitido detectar la nueva herramienta destacan la pérdida de atención dividida (dificultad para llevar a cabo más de dos tareas a la vez), distorsión de la función perceptual (sensación de oír voces)– y pérdida de motivación. Hasta ahora, estos aspectos se trataban con fármacos, sin tener en cuenta la afectación social que esto implica, como decaimiento y alienación social: “Además de intentar que deje de oír voces, el médico debe procurar que el paciente vuelva a estudiar o a trabajar”, ha dicho Rojo.