
Un nuevo estudio asegura que migrar a otro país aumenta el riesgo de la persona de desarrollar esquizofrenia, mediante la alteración de la química del cerebro. Investigadores han descubierto que los inmigrantes tenían mayores niveles de dopamina en el cerebro que los no inmigrantes según un estudio realizado por el Centro para la Adicción y Salud Mental (CAMH) en Toronto y el Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia, del Kings College de Londres. Los niveles anormales de dopamina en el cerebro están vinculados a síntomas de la esquizofrenia y conectados a la respuesta del cuerpo al estrés. El estudio fue publicado en la revista Schizophrenia Bulletin.
“La esquizofrenia sigue siendo un diagnóstico difícil de realizar”, dice la doctora Romina Mizrahi, autora principal y médico científico en el Instituto de Investigación de Salud Mental de la familia de Campbell en CAMH. “Si podemos entender los factores que aumentan el riesgo de esta enfermedad grave entre los inmigrantes, podemos desarrollar estrategias de apoyo social para mitigar este riesgo“. Si bien no es factible ofrecer apoyo contra el estrés a todos los recién llegados, identificar que estas personas tienen un mayor riesgo posibilita ofrecerles intervenciones basadas en la evidencia para prevenir la esquizofrenia.
El estudio se realizó con imágenes del cerebro llamadas tomografía por emisión de positrones (PET) y a los participantes se les dio una prueba de esfuerzo leve para ver el efecto que tenía en la liberación de la dopamina. Las personas con esquizofrenia, y las que tenían mayor riesgo de sufrir la enfermedad, liberaban más dopamina con esta prueba, en comparación con un grupo de individuos sanos. Entre los inmigrantes del estudio, la liberación de dopamina fue mayor que en los participantes no inmigrantes. Este incremento se relaciona con experiencias de estrés social que han vivido, como la sobrecarga de trabajo, la presión social y el aislamiento social.
Los investigadores mostraron por tanto que la síntesis de la dopamina fue mayor en los inmigrantes. Este incremento se relaciona con una mayor gravedad entre diferentes síntomas entre los que se consideran tener un alto riesgo de desarrollar esquizofrenia. Dicho incremento no se produjo entre los no inmigrantes con alto riesgo. Los autores del estudio hicieron hincapié en que no todo el mundo con altos niveles de dopamina desarrollarán esquizofrenia, ni que tampoco todo los migrantes ven alterado su liberación de dopamina. Sin embargo está establecido a través de estudios previos que el riesgo de desarrollar esquizofrenia es mayor en inmigrantes y sus hijos que en los no inmigrantes. El estrés – particularmente en relación con la percepción de discriminación, el aislamiento social y la vida urbana – se cree que aumenta este riesgo y el papel del estrés también parece estar apoyado por los hallazgos actuales sobre los niveles de dopamina en el cerebro. “Este es un primer paso en la integración de las ciencias sociales y la investigación biológica,” dice la Dra. Mizrahi. “El siguiente paso sería la de ayudar a regular esta tensión entre los más altos grupos de riesgo como los inmigrantes a través de programas de apoyo social, y ver si esto reduce la dopamina en el cerebro y previene la psicosis”.