
Investigadores de la Universidad de Granada, junto a las de Washington en St. Louis y Florida del Sur en EE UU, han analizado los cerebros de personas con esquizofrenia, y han comprobado que la anatomía de este órgano cambia según los distintos subgrupos de pacientes, que se diagnostican con síntomas diferentes. Este trabajo, que publica la revista NeuroImage esta semana, podría suponer un importante paso para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de la esquizofrenia, ya que por primera vez los científicos han logrado relacionar los síntomas de esta enfermedad a las características de la anatomía del cerebro, empleando para ello imágenes cerebrales avanzadas.
Las exploraciones realizadas a los pacientes con esquizofrenia revelaron que presentan varias anormalidades en determinadas partes del cuerpo calloso, un haz de fibras que conectan los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro y que se considera crítico para la comunicación neural. Cuando observaron anomalías en todo el cuerpo calloso del cerebro, encontraron que ciertas características reveladas en los escáneres cerebrales coincidían con síntomas específicos de la esquizofrenia. Por ejemplo, los pacientes con características específicas en una parte del cuerpo calloso mostraron un comportamiento extraño y desorganizado. En otros pacientes, las irregularidades observadas en una parte diferente de esa estructura cerebral se asociaron con desorganización del pensamiento y el habla, y con síntomas negativos como la falta de emoción. Otras anomalías cerebrales en el cuerpo calloso se asociaron con alucinaciones.
En 2014, este mismo equipo de investigadores demostró que la esquizofrenia no es una sola enfermedad, sino que existe un grupo de ocho trastornos genéticamente distintos, cada uno de los cuales tiene su propio conjunto de síntomas. En aquel trabajo, los investigadores del departamento de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Granada Javier Arnedo, e Igor Zwir, descubrieron que distintos conjuntos de genes estaban fuertemente asociados con síntomas clínicos distintos.
Los científicos consideran que en el futuro será importante analizar cómo las redes de genes precisos están vinculadas con las características específicas del cerebro y los síntomas individuales, para que los tratamientos se puedan adaptar a los pacientes. Actualmente, los tratamientos para la esquizofrenia tienden a ser muy generales, independientemente de los síntomas que presente cada paciente. Tanto para el análisis de los grupos de genes como de los escáneres cerebrales, los investigadores desarrollaron un nuevo método complejo de análisis de relaciones entre datos de distinto tipo y recomendaciones sobre nuevos datos.