
La observación de la retina como método para ayudar a diagnosticar rápidamente el estado y la evolución de la esquizofrenia se reveló hace semanas en un artículo de investigadores de los hospitales Lozano Blesa de Zaragoza y Doce de Octubre de Madrid, publicado en ‘Psychiatry Research‘, en que se demostró que el análisis del fondo del ojo a través de la tomografía de coherencia óptica podía ser muy útil en este sentido.
En la misma línea de trabajo investigadores del Hospital Mount Sinai y la Universidad Rutgers, en Estados Unidos, aseguran que el seguimiento de los cambios estructurales de la retina que sufren los pacientes con esquizofrenia puede servir para analizar la progresión de este trastorno y ajustar su tratamiento. Según recuerdan los autores de este trabajo que recoge la revista ‘Schizophrenia Research: Cognition‘, las personas con esquizofrenia tienen problemas para discernir lo real de lo imaginario y numerosos estudios previos han apuntado que esto puede deberse a alteraciones en la forma en que el cerebro procesa la información visual.
De hecho, este vínculo entre problemas de visión y esquizofrenia está bien establecido, ya que hasta el 62 por ciento de los pacientes adultos con este trastorno experimentan una distorsión que afectan a la forma, el movimiento o el color de lo que ven. Los autores hicieron una revisión de casi 170 estudios al respecto y agruparon las conclusiones en múltiples categorías, incluyendo cambios en la retina u otras partes del ojo y si estaban relacionados con la dopamina u otros neurotransmisores claves en el desarrollo de la enfermedad.
De este modo, identificaron diferentes anomalías oculares asociadas con la esquizofrenia, como el ensanchamiento de pequeños vasos sanguíneos en los ojos de estos pacientes o en aquellos que tienen un elevado riesgo de padecerla, tal vez causada por un deficiente suministro de oxígeno al cerebro, lo que podría servir como un marcador del riesgo de sufrir la enfermedad y de su empeoramiento. También observaron el papel que puede jugar el estrechamiento de una capa de fibras nerviosas de la retina que se ha asociado a la aparición de alucinaciones y problemas de agudeza visual en pacientes con Parkinson.
Además, la detección de anomalías en las respuestas eléctricas de las células de la retina con la exposición a la luz muestra como hay diferencias a nivel celular en los ojos de estos pacientes que también puede resultar útil para conocer la progresión de la enfermedad. Del mismo modo, la revisión de estudios ha permitido comprobar que no hay datos de personas con esquizofrenia que nacieran ciegas, lo que sugiere que la ceguera congénita puede proteger total o parcialmente contra el desarrollo de este trastorno. Y en parte, podría deberse a que algunas de sus habilidades cognitivas, como la atención, pueden ser superiores a las de individuos sanos, lo que podría ayudar a desarrollar estrategias de rehabilitación cognitiva.