Los profesionales de la salud mental tienen un papel clave en la integración social del paciente con esquizofrenia. El tratamiento inicial que realicen cuando se les diagnostique la enfermedad es crucial ya que el pronóstico de la psicosis es al principio, en los dos primeros años desde que aparecen los primeros síntomas. Así lo asegura el psiquiatra del Parc de Salut Mar de Barcelona, Alfonso Rodríguez en el marco del III Encuentro VIVE ‘Guiando el futuro de la esquizofrenia’, organizado por el Área de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo y CIBERSAM.
“Todo el esfuerzo que se invierta en ese periodo tiene unas consecuencias incalculables, pues es cuando entra en juego la posibilidad de que el paciente pueda continuar llevando una vida normalizada o quede definitivamente marginado entre los enfermos que sufren un trastorno mental grave y durante el resto de su vida”, ha apostillado Rodríguez.
Los expertos han informado de que situar como objetivo terapéutico la recuperación funcional del paciente con esquizofrenia es otro de los principales retos de la psiquiatría actual. De hecho, a juicio del coordinador del encuentro, Julio Bobes, la recuperación funcional es una meta que exige un “mayor esfuerzo” terapéutico mediante la combinación de tratamientos eficaces de tipo farmacológico y psicoterapéutico. “El progresivo deterioro de estos pacientes conlleva una pérdida de funcionalidad o discapacidad para el desempeño de todos los roles, desde el familiar al ocupacional, pasando por el relacional. Cuanto más recaídas, mayor deterioro, mayor grado de discapacidad y nivel de dependencia”.
Lo importante no es poner el acento en sus discapacidades sino en sus capacidades y en el amplio porcentaje de casos en los que esta discapacidad en absoluto lleva aparejada la imposibilidad de un funcionamiento social y laboral. ¿Cómo conseguirlo? Responde a la cuestión el doctor de la Unidad de Salud Mental Comunitaria del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, José Luis Galvez Velasco. “Con medidas sanitarias psicosociales para mejorar las alteraciones en la cognición básica y social; con medidas sociales como la rehabilitación laboral, el empleo con apoyo y las empresas sociales; y con coordinación entre los servicios sanitarios y sociales para la elaboración de un plan global de integración laboral”.
El porcentaje de riesgo de recaídas en pacientes que incumplen el tratamiento en comparación con los que lo cumplen muestra diferencias entre el 40 y el 80 por ciento según los diseños y sobre todo la duración del periodo de seguimiento según el doctor del Hospital Psiquiátrico Rodríguez Lafora de Madrid, Fernando Cañas. El abandono del tratamiento a su vez condiciona un deterioro progresivo del funcionamiento personal, un creciente aislamiento social y una elevada carga para el entorno y los cuidadores de quienes padecen esquizofrenia.