
Una investigación liderada por un grupo de profesionales de la Unidad de Salud Mental del Hospital Virgen Macarena evidencia que la posibilidad de desarrollar síntomas negativos de la esquizofrenia es más probable en personas que padecen este trastorno mental en países en vías de desarrollo que en países desarrollados.
Este novedoso hallazgo ha supuesto la publicación del estudio en ‘Psychiatry Research’, una revista de alto impacto en salud mental y neurociencias, y abre la puerta a una posible reconsideración de los hipotéticos factores de protección social vinculados a las sociedades de los entornos menos desarrollados.
Se trata de un estudio epidemiológico en el que se ha revisado a nivel mundial la prevalencia de un tipo de sintomatología que aparece en personas con trastorno del espectro de la esquizofrenia y que, en salud mental, se define como síntomas negativos.
La esquizofrenia es un trastorno del neurodesarrollo cuyo origen es multifactorial que se manifiesta mediante alteraciones en la percepción, el pensamiento, la afectividad y la voluntad. Su prevalencia en el mundo se sitúa en torno al 1%.
Cuando la persona con esquizofrenia está estabilizada, esta sintomatología negativa es la principal responsable de la limitación de su autonomía y funcionalidad diaria. Algo para lo que hoy no existe tratamiento farmacológico ni psicoterapéutico eficaz.
Este pionero trabajo aporta, además, otras nuevas evidencias sobre el pronóstico de la esquizofrenia a nivel global, como que un tercio de pacientes presentarán síntomas negativos primarios y persistentes y que la prevalencia de los mismos puede diferir de un país a otro.
Según los investigadores, los resultados de su investigación contradicen el axioma de que las personas que tienen esquizofrenia es como que tienen mejor pronóstico en los países en vías desarrollo que en los países desarrollados debido a la mayor protección y familiaridad del entorno rural. La evidencias de su estudio apuntan a que esto no es así.