
Existen una serie de patrones comunicativos visibles desde el primer episodio de psicosis que padece una persona aquejada de esquizofrenia. Esta es una de las principales conclusiones de la tesis doctoral de la chilena Alicia Figueroa leída en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid. La tesis de Figueroa parte del trabajo que lleva desarrollando desde hace más de ocho años en Chile como lingüista en el proyecto LEPSI (Corpus para el estudio interdisciplinario del lenguaje en la esquizofrenia y las psicosis de primer episodio), que consiste en el análisis de los perfiles lingüísticos de las personas con psicosis, con el propósito de contribuir al diagnóstico diferencial y a la pesquisa precoz.
Este trabajo demuestra que esos patrones comunicativos que se dan en el primer episodio persisten a lo largo de la enfermedad y que “hay indicadores tempranos de deficiencia comunicativa” que pueden ayudar a una detección precoz de dicha enfermedad. Así, por ejemplo, en esta psicosis se ven afectadas dos grandes áreas, una de las cuales es la semántica, y en ella hay indicadores tempranos como que el paciente haga saltos de un asunto a otros cuando habla con otra persona o el uso de un léxico poco utilizado en español, es decir, palabras rebuscadas, “independientemente del nivel cultural o socioeconómico de la persona”.
La segunda parte afectada es el área pragmática, que implica la puesta en escena del lenguaje y la autora de la tesis sostiene que las personas con esquizofrenia no tienen en cuenta las necesidades comunicativas de su interlocutor. Así, una clave importante de la comunicación es el contacto visual con la otra persona cuando se habla y estos enfermos no miran a los ojos sino entre los ojos del interlocutor. El estudio realizado en el proyecto chileno LEPSI ha intentado elaborar un perfil lingüístico comunicativo específico en las primeras etapas de la psicosis, puesto que “acortar los plazos de diagnóstico puede evitar el grave deterioro funcional de la persona afectada”, apunta Figueroa.
Para el proyecto se realizó una muestra de 160 entrevistas clínicas a personas de ambos sexos diagnosticadas con esquizofrenia y, posteriormente, se seleccionó rigurosamente un corpus de 50 entrevistas compuesto de 25 pacientes con esquizofrenia crónica y otras 25 a pacientes diagnosticados con esquizofrenia de primer episodio. La novedad de estos trabajos es la ausencia hasta ahora de estudios interdisciplinarios que sistematicen hallazgos sobre las características del lenguaje cuando se produce un primer brote de la enfermedad. Se han estudiado ampliamente las alteraciones del lenguaje en enfermos crónicos, pero no en los primeros episodios.