
Las personas con epilepsia reconocen que sus mayores problemas no están asociados a las crisis, que pueden mantener bastante controladas con medicación, sino a los problemas cognitivos que trae aparejado padecer esta alteración. Los problemas del comportamiento, del aprendizaje, la memoria o la atención son muy comunes entre las personas con epilepsia. Varios estudios han encontrado que aún antes de que se manifieste la primera crisis, los niños con epilepsia ya tienen mayor incidencia de problemas de aprendizaje que el resto. Cuando la epilepsia se diagnostica en los adultos, también se ha encontrado que su historial de déficits cognitivos es mayor que el de la población general. Los problemas cognitivos son alteraciones en los procesos que permiten interactuar con el mundo como la memoria, la atención, el lenguaje y las funciones ejecutivas.
Hay tres factores que provocan estos problemas cognitivos en pacientes con epilepsia.
En general, se ha encontrado alteraciones en las siguientes funciones:
Aunque de manera general estos déficits se consideran estables, es decir, que no es un deterioro continuo, sí existe cierta preocupación de que en las personas con epilepsia crónica las alteraciones neurocognitivas sean acumulativas, lo que implicaría un mayor riesgo de demencia. No existe un fármaco destinado a mejorar el funcionamiento cognitivo de las personas con epilepsia. Se aconseja emplear la dosis mínima afectiva de medicación y de hecho, comenzar el tratamiento de menos a más. Desde el punto de vista no farmacológico las personas con epilepsia pueden beneficiarse de terapias como la estimulación cognitiva, así como de ayudas externas que compensen los déficits que presentan.