
Más de 50 millones de personas en el mundo padecen epilepsia. Aunque el 70% de los niños diagnosticados responden al tratamiento, el porcentaje disminuye en los países en vías de desarrollo. Nueves de cada diez enfermos se encuentran en África y no disponen de los medicamentos adecuados para combatir la enfermedad más allá del estigma que tiene esta enfermedad en esos países, en los que aún existe la creencia de que un demonio se ha introducido en el cuerpo del niño.
Lejos de esas creencias ascentrales que nos suenan a otra época la epilepsia vive en el cerebro. En los últimos años se ha descubierto la importancia de las células gliales en el desarrollo de la enfermedad. Son células del sistema nervioso que desempeñan, de forma principal, la función de soporte de las neuronas y que intervienen activamente en el procesamiento cerebral de la información en el organismo.
Los autores analizaron durante la investigación el tejido cerebral de personas con epilepsia en el lóbulo temporal y se dieron cuenta de que carecían de astrocitos completamente, el nombre que tienen las células gliales más numerososas. Es un trastorno crónico que afecta a personas de todas las edades y un tercio de todos los pacientes son resistentes a los medicamentos. Los investigadores aún intentan descubrir los orígenes de estas descargas eléctricas neuronales, excesivas y repentinas, que causan distintos tipos de convulsiones. Ahora, los astrocitos, que una vez fueron considerados el pegamento entre neuronas, pueden tener la respuesta sobre la epilepsia en el lóbulo temporal del cerebro.
“A pesar de los intensos esfuerzos de investigación, las causas de esta enfermedad no son muy claras”, dijo el doctor Christian Steinhäuser, director del Instituto de Neurociencias Celular de la Universidad de Bonn y uno de los autores de este estudio; “ahora vemos que en su primera etapa, los astrocitos están desacoplados uno del otro. Esto resulta en una acumulación extracelular de iones de potasio y neurotransmisores que causa hiperexcitabilidad en las neuronas”. Los científicos esperan que sus resultados permitan el desarrollo de nuevas terapias para el tratamiento de la epilepsia del lóbulo temporal.