Médicos e investigadores de la Universidad de Pittsburgh y UPMC han desarrollado un nuevo tratamiento para pacientes con epilepsia que no responden a la medicación ni son candidatos a cirugía. Su enfoque, publicado en Nature Communications, utiliza estimulación cerebral profunda (ECP) adaptada a las conexiones cerebrales únicas de cada paciente.
La epilepsia afecta a más de 50 millones de personas en todo el mundo, y aproximadamente un tercio de ellas no responde a la medicación. En algunas personas, las convulsiones se generan en partes del cerebro que controlan funciones esenciales (el habla, el movimiento o la visión) y que no pueden eliminarse de forma segura.
Los “marcapasos” cerebrales, que envían pequeños pulsos eléctricos a la parte central del cerebro llamada tálamo, han ayudado a algunos pacientes, pero han tenido un efecto mínimo en otros.
El equipo de investigación, cuyos miembros son médicos, neurocientíficos y bioingenieros, creó mapas detallados de la actividad convulsiva de 41 pacientes con epilepsia resistente a los medicamentos.
Utilizando imágenes avanzadas y registros cerebrales, los investigadores dilucidaron las conexiones cerebrales entre las regiones propensas a convulsiones de la corteza cerebral de los pacientes, la capa más externa del cerebro, y varias ubicaciones en el tálamo, una estructura cerebral profunda ubicada en el centro topográfico de la cabeza.
Cuando el equipo estimuló eléctricamente la zona del tálamo que mejor se correspondía con la actividad convulsiva en la corteza cerebral, los pacientes experimentaron una disminución drástica en el número y la gravedad de las convulsiones. En un grupo de pacientes que recibieron implantes a largo plazo, aquellos con focalización personalizada experimentaron una reducción promedio de las convulsiones de casi el 90 %. Algunos lograron estar libres de convulsiones durante meses.
Este estudio fue único al combinar múltiples técnicas (estimulación eléctrica, imágenes y evaluación clínica) en la misma cohorte de pacientes. La investigación previa se ha centrado principalmente en un solo aspecto.
Esta tecnología nos permitió crear un marco innovador para la recopilación y el análisis de datos que, en última instancia, resultó en tratamientos hiperpersonalizados para nuestros pacientes. La combinación de una alta experiencia clínica con ciencia de vanguardia es lo que posibilita avances clínicos significativos.
Anteriormente, el equipo de Pitt/UPMC ha utilizado la estimulación cerebral profunda (ECP) dirigida al tálamo para restaurar la movilidad del brazo en pacientes con parálisis parcial causada por traumatismo craneoencefálico y accidente cerebrovascular. Los investigadores creen que este enfoque preciso podría utilizarse para tratar otras afecciones, incluyendo trastornos psiquiátricos como la depresión o la adicción.
Tanto en el caso del ictus como de la epilepsia, nos centramos en una zona profunda del cerebro conectada con la corteza motora. La diferencia residía en si queríamos potenciar la actividad o suprimirla.