
Un vídeo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2012 describe a la depresión como un perro negro que te acompaña en todos lados, no te deja dormir ni comer bien. Esta descripción ya la había hecho famosa el estadista inglés Winston Churchill. El nombre de este perro negro es “depresión”. La depresión es el trastorno mental más común a nivel mundial.
En el peor de los casos, la depresión puede conducir al suicidio. Cuando el padecimiento es más leve también puede afectar la vida diaria, el trabajo y las relaciones personales. “Estas enfermedades impactan el día a día de las personas: desde su trabajo, hasta cualquier actividad cognitiva, estudiar, actividades familiares, actividades sociales”, dice el Dr. José Miguel Uribe, psiquiatra y consultor del Banco Mundial.
Según Uribe, hay varios problemas hacen difícil brindar atención adecuada a la salud mental. “El primero es el estigma alrededor de los trastornos mentales, que hace que las personas muchas veces sientan una dificultad en buscar ayuda porque sienten vergüenza o tienen algunas preconcepciones sobre cómo son los tratamientos”.
Por otra parte, las personas con trastornos mentales han sido históricamente víctimas de discriminación y solo recientemente han podido tener un papel más visible y abogar por sus derechos a la salud y a la inclusión social. Otros retos tienen que ver con el número de médicos con la experiencia necesaria para tratar trastornos mentales. “No hay suficientes profesionales”, dice José Miguel Uribe. “Y lo otro es que tradicionalmente la salud mental no ha sido prioritaria para los sistemas de salud.”
Para enfrentar el problema, las organizaciones internacionales proponen algunas estrategias. “Reforzar la atención primaria en salud y en salud mental”, dice Uribe. Esto significa una atención cerca de las personas, en las comunidades, pero también que el personal médico general sea capacitado para reconocer trastornos mentales. “Muchos de los problemas comunes de salud mental pueden ser resueltos por un equipo de atención primaria.” También es importante una coordinación buena entre los médicos de atención primaria y los especialistas, para referir un caso más complejo al especialista adecuado.