
Investigadores australianos han publicado un estudio clínico controlado aleatorizado para probar cómo una intervención dietética funciona como tratamiento para la depresión. Michael Berk y Felice Jacka dirigieron un consorcio de instituciones australianas con sede en el Food & Mood Center de la Universidad de Deakin en Victoria, Australia, en el que a lo largo de tres años reclutaron a varios cientos de pacientes con depresión de moderada a grave. 67 de ellos entraron en un ensayo clínico en que un grupo de tratamiento recibió siete sesiones de 60 minutos de asesoramiento dietético mientras que otro grupo de control recibió un protocolo de apoyo social. Todos, excepto nueve de los 67 participantes, recibían otro tratamiento activo, ya sea psicoterapia, medicamentos, o ambos.
En las sesiones de asesoría dietética se pidió a los participantes aumentar el consumo de alimentos en 12 categorías alimenticias. Éstas incluyeron granos enteros, frutas, verduras, nueces y legumbres, así como carnes magras, pollo y mariscos, y también se solicitó disminuir el consumo de alimentos relacionados con un mayor riesgo de depresión: carbohidratos simples, almidones refinados y alimentos altamente procesados. Durante los últimos años se ha evidenciado que los patrones dietéticos están fuertemente asociados con el riesgo de padecer depresión. Sin embargo, no se había realizado un ensayo controlado aleatorizado en pacientes que ya padecían depresión. El resultado fue satisfactorio. Los investigadores encontraron una diferencia estadísticamente significativa de 7,1 puntos en la Escala de Depresión de Montgomery-Asberg (MADRS) en favor del grupo de tratamiento dietético. Los investigadores dedujeron que hubo una reducción de 2,2 puntos en MADRS por cada 10% de adherencia al patrón dietético más saludable.
Desarrollaron dicho patrón dietético, al cual llamaron Dieta mediterránea modificada, o Dieta Modi-Medi, combinando recomendaciones de los gobiernos australiano y griego, junto con datos de un análisis anterior realizado por la Dra. Felice Jacka y sus colaboradores, quienes determinaron los factores dietéticos que desempeñaron un papel clave en la lucha contra la depresión, mediante la dieta. En el grupo con este tratamiento, aproximadamente el 32% de los pacientes alcanzó la remisión, en comparación con el 8% del grupo control. Discutir sobre la comida es una excelente manera de entablar una conversación sobre aspectos de la vida de un paciente que tradicionalmente no se abordan. Cuando se piensa en toda la información que se puede obtener acerca de la comida y cómo la gente se cuida a sí misma, el tema se convierte en una intervención que no sólo ayuda a construir una alianza muy fuerte, sino que también es divertido ‘hablar de sopa de lentejas y dónde la gente consigue sus mariscos’, así como enfocarse en las categorías de alimentos que las personas necesitan mejorar. El propósito es mejorar la calidad y la cantidad de carne que consumen y, como señalan los investigadores, reducir el consumo de alimentos que aumentan el riesgo de padecer depresión y otros trastornos.
Para aquellos pacientes que están incorporando asesoría alimenticia y evaluaciones nutricionales en sus prácticas clínicas, el estudio brinda más evidencia de que están en buen camino. No se trata sólo de una conversación atractiva y útil en la construcción de la alianza terapéutica, también es una intervención muy eficaz. Para quienes no han incorporado asesoría nutricional y del estilo de vida en sus prácticas, este estudio proporciona un gran impulso para hacerlo. Ciertos nutrientes, como las grasas omega-3, el zinc, el magnesio, el hierro y la vitamina B12, son muy eficaces en cuanto a la prevención de la depresión, y se encuentran fácilmente si se eligen correctamente los alimentos básicos. Éstos son los alimentos que forman las dietas tradicionales, los alimentos que están altamente asociados a un menor riesgo de presentar depresión y demencia. Con este nuevo ensayo clínico controlado aleatorizado, parece que este conjunto de alimentos puede desempeñar un papel como tratamiento adyuvante para la depresión clínica, a la vez que ayuda a los pacientes a alcanzar la remisión completa.