Un reciente estudio de la Universidad de Nueva York ha demostrado que mantener una conversación con un amigo al día puede tener un efecto significativo en la salud mental de una persona. El estudio arroja luz sobre qué tipo de conexión es necesaria: da igual la forma en la que se mantiene la conversación, lo importante es la intención y la actitud.
En todo el mundo, durante la pandemia hubo un aumento generalizado, especialmente entre las personas mayores, de los casos de ansiedad y depresión, que aumentó en un 25%.
El estudio incluyó a 900 participantes antes, durante y después del confinamiento por la pandemia. Se les pidió que realizaran uno de los siete comportamientos de comunicación durante un solo día y que esa noche informaran sobre sus sentimientos de estrés, conexión, ansiedad, bienestar, soledad y la calidad de su día. Los siete comportamientos eran los siguientes:
El estudio concluyó que no importaba cuál de los comportamientos se practicara, sino el acto de acercarse intencionadamente a un amigo en general lo que tuvo un impacto en el bienestar de las personas. Los investigadores dicen que las conversaciones no tienen que ser largas o muy profundas, en cambio, dicen que conviene buscar momentos en los que tengamos tiempo para la otra persona. La conexión, incluso en el nivel más mínimo, es algo que constituye una necesidad humana básica, según los investigadores.