El centro de investigación Champalimaud, en Lisboa, ha recibido recientemente nuevos escáneres de resonancia magnética diez veces más potentes que los utilizados hoy habitualmente en medicina. Solo diez escáneres de este tipo se encuentran operativos en el mundo. Su producción es difícil debido a su complejidad tecnológica. Estas nuevas máquinas permitirán a los científicos realizar diagnósticos de manera muy temprana sobre enfermedades neurológicas y cáncer. Pero sobre todo les permitirán adentrarse en el complejo mundo del cerebro humano, un órgano en gran parte desconocido hasta hoy.
Según Noam Shemesh, uno de los científicos de la Fundación Champalimaud, estos escáneres están siendo probados por el momento en un laboratorio con animales. Los primeros resultados, explica, ofrecen imágenes únicas sobre los seres vivos permitiendo así un diagnóstico temprano de enfermedades. El magnetismo de esta máquina es tal, que sería capaz de levantar fácilmente un camión y mantenerlo en el aire. Su precisión es también impresionante ya que permite ver por separado cada una de las células del cuerpo. A pesar de ser una máquina tan potente su utilización no supone ningún peligro para el hombre.
“Gracias a estos escáneres podemos ver el cerebro. No buscamos enfermedades, solo queremos entenderlo mejor. Si podemos analizar su funcionamiento con tanto detalle, podremos entender mejor los circuitos que van de un lado a otro y como éstos interaccionan. Uno de los detalles más fascinantes que les puedo mostrar son las diferentes capas de la corteza cerebral y la estructura profunda del cerebro. Si viésemos el mismo cerebro en un escáner normal, no podríamos apreciar tantos detalles como en esta imagen”.
En un laboratorio los científicos preparan muestras para ser analizadas además de una nueva tecnología de contraste para el novedoso escáner con el que trabajan ahora. En el pasado, para analizar en profundidad las enfermedades cerebrales, hubiese sido necesario estudiar este órgano tras la muerte del paciente. Ahora, con esta nueva máquina, el cerebro de una persona con vida puede ser analizado totalmente, hasta el mínimo detalle. Esta nueva tecnología ha permitido a Ekaterina Vinnik, investigadora en la Fundación Champalimaud, estudiar los cambios estructurales del cerebro durante una depresión.
“La depresión es una enfermedad que se extiende, explica Vinnik. Es una de las mayores causas de discapacidad en el mundo. Uno de los mayores problemas de la depresión es que los médicos no saben cómo elegir un tratamiento. En pacientes con depresión, las células cambian de estructura, de forma y de tamaño. Con el método que hemos desarrollado en este laboratorio ya es posible ver esos cambios de manera no invasiva. En el futuro, este método será de gran ayuda para los médicos a la hora de diagnosticar una depresión y elegir un tratamiento”. A menudo las enfermedades neurológicas son difíciles de detectar al igual que el cáncer. Un diagnóstico temprano puede significar un mejor tratamiento.