El trastorno depresivo mayor (TDM) es una afección psiquiátrica caracterizada por sentimientos persistentes de tristeza, pérdida de interés en las actividades cotidianas, alteraciones en los patrones de sueño y/o alimentación, baja energía y dificultad para concentrarse en las tareas. Si bien es uno de los trastornos de salud mental más extendidos a nivel mundial, sus mecanismos neuronales y cerebrales específicos aún no se han descubierto por completo.
Estudios recientes han intentado descubrir diferencias en la estructura cerebral asociadas con trastornos mentales específicos. Esto se ha logrado principalmente mediante el análisis de imágenes cerebrales obtenidas de pacientes psiquiátricos mediante resonancia magnética (RM), una técnica de imagen médica que captura imágenes detalladas de órganos específicos utilizando campos magnéticos intensos y ondas de radio.
Investigadores de la Academia China de Ciencias y la Universidad Libre de Ámsterdam realizaron recientemente un análisis a gran escala de resonancias magnéticas de personas diagnosticadas con depresión y de personas sin trastornos mentales conocidos. Los resultados de su análisis, publicados en Nature Mental Health, revelaron diferencias en la estructura de regiones cerebrales específicas asociadas con la depresión, que parecen variar según la edad, la etapa del tratamiento y el uso de medicamentos.
Los investigadores analizaron imágenes de resonancia magnética cerebral obtenidas de 5736 pacientes con trastorno depresivo mayor (TDM) y 6538 personas sin trastornos psiquiátricos conocidos. Estas imágenes fueron recopiladas por 64 grupos de investigación independientes de todo el mundo como parte de dos proyectos de investigación internacionales: el consorcio ENIGMA (Enhancing NeuroImaging Genetics through Meta-Analysis) y el consorcio DIRECT (MDD and Depression Imaging Research Consortium).
El equipo descubrió que las personas con depresión presentaban capas corticales más delgadas en diversas regiones cerebrales, pero sin diferencias significativas en la superficie de dichas regiones. Estas diferencias observadas parecían ser más pronunciadas en pacientes adultos que atravesaban un episodio depresivo agudo. En contraste, los adolescentes con depresión no mostraron diferencias significativas en la estructura cerebral en comparación con los adolescentes sin trastornos de salud mental.
Los investigadores también observaron un adelgazamiento cortical ligeramente más pronunciado en el cerebro de los pacientes que tomaban antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN). No obstante, los efectos del uso de antidepresivos en la estructura cerebral parecían ser sutiles y de magnitud moderada.
Los resultados de este estudio podrían contribuir pronto a mejorar los modelos existentes de depresión y a describir con mayor detalle sus características cerebrales únicas. En última instancia, podrían aportar nuevas estrategias para diagnosticar la depresión o evaluar la respuesta de cada paciente a tratamientos específicos.
Cabe destacar que los hallazgos del equipo son aún preliminares y no pueden aplicarse directamente al diagnóstico ni a la evaluación de pacientes. Sin embargo, si las diferencias estructurales identificadas por los investigadores se validan en estudios posteriores, podrían aportar información valiosa para el desarrollo de nuevas herramientas de diagnóstico o evaluación clínica.