
La minociclina, antibiótico de amplio espectro que suele utilizarse para tratar el acné, puede ser útil para mejorar el funcionamiento global y la calidad de vida en personas con trastorno depresivo mayor (TDM), muestra una nueva investigación. “Este estudio proporciona evidencia preliminar de la utilidad de la minociclina como terapia complementaria para la depresión. Además, contribuirá a comprender las características biológicas de la depresión y esto, a su vez, podría proporcionar objetivos terapéuticos para nuevos agentes”, asegura Olivia M. Dean, PhD, de la Deakin University School of Medicine, en Victoria, Australia. El estudio fue publicado el 1 de julio en la versión electrónica de Australian and New Zealand Journal of Psychiatry.
En la actualidad, los tratamientos habituales para el trastorno depresivo mayor logran “tasas de remisión inadecuadas de cerca de 30%, en promedio. Se necesitan compuestos complementarios para mejorar el tratamiento estándar, y que se enfoquen en vías que no suelen abordarse específicamente con el tratamiento normal”, señalan los autores. La “hipótesis inflamatoria” sostiene que la depresión “surge de una activación inmunitaria más intensa”. Este punto de vista está “respaldado por observaciones de que la depresión se acompaña de un incremento en las concentraciones de citocinas proinflamatorias”, destacan los autores.
La minociclina en estudios preclínicos ha demostrado que puede inhibir la activación de la microglia, y dar por resultado reducciones en la inflamación, así como menores concentraciones de citocinas inflamatorias. “Cada vez hay más evidencia clínica de los posibles beneficios de la minociclina en el tratamiento de los trastornos psiquiátricos“, como los informes de casos de “reducción importante de los síntomas de depresión con la minociclina, y su recidiva al suspenderla”. Los autores añaden que la minociclina tiene “tolerabilidad satisfactoria, y pocos efectos adversos”. “Muchas personas experimentan un déficit entre la remisión de los síntomas depresivos y el restablecimiento funcional completo“, señaló la Dra. Dean. El estudio, al igual que otros realizados por su departamento, “está dedicado a tratar de encontrar terapias complementarias que podrían llenar ese vacío. La minociclina es uno de estos agentes farmacológicos”.
Para investigar más a fondo el posible papel que desempeña la minociclina los investigadores llevaron a cabo un estudio aleatorizado controlado, en que se compara la minociclina a dosis de 200 mg/día, con placebo. Los investigadores asignaron de manera aleatoria a 71 participantes para que recibieran minociclina o placebo. Un total de 55 cumplieron la fase de tratamiento de 12 semanas y la evaluación de seguimiento a las 4 semanas. Los participantes cumplían los criterios para el diagnóstico de depresión unipolar, según el DSM-IV, que tuvieran puntuaciones de ≥ 25 en la Escala de Depresión de Montgomery-Asberg (MADRS) y que hubieran demostrado estabilidad en el tratamiento antidepresivo durante un mínimo de dos semanas antes de la distribución aleatoria. No se requería que los pacientes recibieran algún tratamiento para participar en el estudio.
Los investigadores encontraron una mejora significativa en la fase de tratamiento de 12 semanas en la escala de Impresión Clínica Global-Mejoramiento, que se mantuvo en el periodo de seguimiento. Este mejoramiento se reflejó en la Escala de Impresión Global del Paciente evaluada por el paciente durante el periodo de 16 semanas. Sin embargo, pese a una fuerte tendencia, la Escala de Impresión Global del Paciente no alcanzó la significancia estadística al final de la fase de tratamiento de 12 semanas. Sí hubo mejoras “muy significativas” en el funcionamiento, y la calidad de vida en el grupo con minociclina, en comparación con los pacientes que recibieron placebo. El grupo con minociclina mostró mejoras en el curso del tiempo hasta la semana 12, y las mejoras se mantuvieron en la semana 16 en la escala del Instrumento de Rango de Alteración del Funcionamiento. También se obtuvieron hallazgos similares en el Cuestionario de Calidad de Vida, Disfrute y Satisfacción, que también fueron significativos en el curso del tiempo hasta la semana 12 y la semana 16.
La Dra. Dean sin embargo aclaró que el estudio era “relativamente pequeño, pues participaron 71 personas. Los estudios sobre antidepresivos normales suelen incluir cientos de personas. Esto indica que los mejoramientos que observamos podrían ser robustos. Así que, aunque no es estadísticamente significativa, la mejora de cuatro puntos de acuerdo a la puntuación de MADRS podría considerarse como clínicamente significativa”. La investigadora añadió que estaba “entusiasmada” por haber visto mejoras en el funcionamiento y la calidad de vida en personas que participaron en el grupo con minociclina complementaria”. Los investigadores hacen notar que las mejoras en la impresión global, el funcionamiento y la calidad de vida, “cada vez se reconocen más como medidas más exhaustivas de los criterios de valoración clínica”.