Una dieta saludable diseñada para perder peso y reducir complicaciones asociadas al sobrepeso y la obesidad consigue, además, mejorar los síntomas de ansiedad y depresión en personas obesas con síndrome metabólico. Esta es una de las conclusiones de la tesis de Aurora Pérez Cornago, doctora del departamento de Ciencias de la Alimentación y Fisiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra. Su trabajo, ‘Underlying processes behind weight loss in overweight individuals following different energy-restricted diets: psychological, metabolomic and epigenetic mechanisms’, ha estado dirigido por J. Alfredo Martínez y Marian Zulet, expertos en Nutrición de la Universidad de Navarra, miembros del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IDISNA) y del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn).
Este estudio forma parte del proyecto RESMENA (Reducción del Síndrome Metabólico en Navarra), subvencionado por el departamento de Salud del Gobierno de Navarra y la Universidad de Navarra. Tras seis meses de seguimiento de una dieta hipocalórica, los 100 navarros participantes perdieron de forma significativa peso, grasa corporal y perímetro de la cintura. Además, mejoraron sus niveles de glucosa, colesterol, transaminasas, presión arterial y los marcadores indicativos de la inflamación y daño oxidativo asociados a la obesidad. Proporcionalmente, este patrón dietético se asoció con una reducción del 38% de los síntomas de depresión y de un 28% en los de ansiedad. Parte de los resultados del trabajo de Pérez Cornago se han publicado en revistas científicas consideradas de alto impacto en su sector como Psychoneuroendocrinology, Clinical Nutrition y Nutrients.
En otro estudio que también se realizará en nuestro país unos 250 mallorquines serán reclutados desde julio para una investigación que financia íntegramente la UE y que quiere prevenir la aparición de procesos depresivos entre la población con exceso de peso ya que tanto la obesidad como la depresión son dos procesos cada vez más prevalentes en los problemas de salud pública. “La obesidad y la depresión están cada vez más relacionados. Los gordos no son nada felices. Está demostrado que se mueren antes por los problemas cardiovasculares que padecen por su exceso de peso y ahora estamos constatando que también las personas obesas tienen más episodios depresivos”, sostiene el psiquiatra de la UIB Miquel Roca, investigador principal de España en este estudio denominado MooDFOOD y financiado por la UE que busca desarrollar nuevas estrategias para promover la salud mental y el bienestar a través de la alimentación y el estilo de vida.
Para este proyecto se reclutará, desde mediados del próximo mes, a mil europeos, 250 de ellos mallorquines. El perfil buscado es el de personas de entre 18 y 75 años de edad con sobrepeso en la actualidad (índice de masa corporal superior al 25) y que en algún momento haya padecido algún proceso depresivo aunque es preciso que ni estén tomando fármacos para superar este problema ni recibiendo tratamiento psicológico en la actualidad. “El estudio abarcara diferentes tipos genéticos y formas de alimentación diferentes”, resaltó Roca para demostrar la ambición de este proyecto que, dijo, también busca desarrollar y difundir estrategias nutricionales para prevenir la depresión.