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Alrededor de 50.000 personas sufren en España cefalea en racimos, un tipo de dolor de cabeza catalogado por la Clasificación Internacional de Cefaleas como el más frecuente de las cefalalgias. Se trata de un dolor de cabeza que la mayoría de los pacientes describen como insoportable e intolerable. Afortunadamente, las crisis de dolor tienen una duración más corta a la de otras cefaleas.
Según explica la Sociedad Española de Neurología (SEN), la cefalea en racimo es una patología muy discapacitante asociada a un alto absentismo laboral, limitaciones importantes en la calidad de vida, además de otras comorbilidades, principalmente depresión y trastornos del sueño.
Los pacientes con cefalea en racimos tienen tres veces más riesgo que la población general de desarrollar un cuadro depresivo. Además, un reciente estudio realizado en España señala que hasta a un 33% de los pacientes esta enfermedad les genera problemas para socializar y relacionarse con su familia y amigos.
La cefalea en racimos tiene unas características muy definidas que la diferencian de otros tipos de dolor de cabeza. Además de su fuerte intensidad, es un dolor de cabeza unilateral (generalmente localizado alrededor del ojo y/o la sien), que se inicia y cesa de forma abrupta y que por lo general va acompañado de congestión nasal, enrojecimiento de ojos y/o lagrimeo.
La SEN estima que en España, al menos un 30 por ciento de los pacientes han sido valorados antes por otros especialistas y más del 57 por ciento de los pacientes ha recibido un diagnóstico previo erróneo sobre su enfermedad.
El coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN, señala que es una patología que tiende a cronificarse en el 20% de los casos, con el inconveniente añadido que un 10% de las formas crónicas son refractarias a los fármacos.
La cefalea en racimos no se asocia a antecedentes familiares y sus causas aún no son claras, pero sí se han identificado varios desencadenantes con una clara relación directa, entre los que destacan el consumo de alcohol y otros vasodilatadores y la falta de sueño.