
Las personas con adicción al alcohol tienen más probabilidades de sufrir otros trastornos mentales como la depresión o la ansiedad. Cerca del 80% de las personas que tienen una fuerte dependencia a esta sustancia sufren algún síntoma depresivo y son casi siete veces más propensos a desarrollar esta enfermedad que el resto de la población que no es adicta al alcohol. Estos datos se presentaron en el marco del IV Congreso Internacional de Patología Dual que se celebró en Barcelona.
En el congreso “Trastornos psiquiátricos comórbidos en la dependencia del alcohol” se analizó la dificultad de conocer si la dependencia al alcohol fue la causa de que muchos pacientes sufrieran depresión o si por el contrario fue ese bajo estado anímico lo que había llevado a esas personas a buscar un refugio en esa adicción. Lo que sí está demostrado es que los efectos de esta sustancia en el cuerpo acentúan los síntomas depresivos por lo que todos las personas que presentan esta dependencia deberían ser evaluados para determinar si tienen algún tipo de trastorno psiquiátrico.
El doctor Néstor Szerman, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), se quejó de la falta de financiación para llevar a cabo estas evaluaciones. “Los recursos en patología dual son claramente insuficientes y, cuando los hay, son desconocidos o poco conocidos por los profesionales. El tratamiento se aborda de forma disociada, con un enfermo mental y dos redes de tratamiento, lo que da lugar al llamado síndrome de la puerta equivocada. En esta disociación se desconoce, por ejemplo, la existencia de patología dual que requiere de diferentes abordajes terapéuticos.
La comorbilidad psiquiátrica en pacientes con dependencia del alcohol constituye un reto importante para pacientes y los médicos. Los pacientes con trastornos concomitantes pueden no responder tan bien al tratamiento como los pacientes con un único diagnóstico, tener mayores tasas de recaída y manifestar síntomas que son más graves y crónicos en naturaleza. El abuso de alcohol se ha de tratar primero en pacientes con depresión o ansiedad comórbidas, ya que esto puede conducir a mejoras significativas en la patología. Una reducción del consumo de alcohol a niveles no perjudiciales en determinados pacientes parece una alternativa o complemento a la abstinencia, y que está vinculado a beneficios para la salud personal y pública.