
Existe una gran variabilidad entre países y regiones geográficas en la prescripción de medicamentos para pacientes con depresión. Así lo muestran los resultados de un estudio observacional realizado a partir de los registros de 250 millones de pacientes de cuatro países, que publicaban la semana pasada en la web de Proceedings of the National Academy of Sciences. La investigación muestra diferencias significativas entre los fármacos que se consideran de elección para este trastorno mental.
Un 11% de los pacientes que sufren depresión siguieron pautas terapéuticas diferentes al resto de pacientes. “Aunque, con el tiempo, el mundo evoluciona hacia un tratamiento más coherente, siguen existiendo diferencias significativas en la forma en la que se trata“, explica el autor George Hripcsak, investigador del Centro Médico de la Universidad de Columbia (Estados Unidos). “Esto sugiere que los ensayos clínicos aleatorizados, que son el patrón oro en la evaluación de nuevas terapias, no recogen la información necesaria para que la información que generan sea generalizable a diferentes poblaciones”.
La Universidad de Columbia actúa como centro coordinador del programa de investigación internacional Observational Health Data Sciences and Informatics (Ohdsi), gracias al cual ha sido posible realizar este estudio. El Ohdsi permite combinar y analizar registros de pacientes de bases de datos estadounidenses y extranjeras para el desarrollo de estudios sobre salud retrospectivos. En la actualidad maneja información de más de 600 millones de registros de pacientes procedentes de catorce países.
Según los autores, los ensayos modernos se diseñan sin tener una visión clara de las condiciones de uso de los tratamientos en el mercado. “En el futuro, antes de iniciar un ensayo, podría ser obligatorio que se condujera un estudio observacional como el nuestro para determinar el tamaño apropiado de la muestra y la composición de los grupos de control, entre otros factores”, señala el líder del estudio, David Madigan, de la citada universidad. Para los autores, este estudio es la prueba de que es posible realizar estudios observacionales a gran escala gracias a la bioinformática en un periodo de tiempo “muy corto”.
El estudio también ha mostrado grandes diferencias en los tratamientos para la diabetes y la hipertensión arterial.