
La psicoterapia por videoconferencia ha permitido que la gente más mayor tenga acceso al tratamiento de la depresión. En Estados Unidos se ha utilizado en un grupo de adultos mayores, veteranos de guerra con depresión, con los que también se han realizado sesiones presenciales durante un estudio. “La psicoterapia funciona para la depresión ya sea en persona o por telemedicina“ y este segundo enfoque es una buena opción para “los adultos mayores con barreras como los problemas de movilidad, el estigma o el aislamiento geográfico”, dijo el autor principal del estudio, el doctor Leonard Egede, titular de la Cátedra Allen H. Johnson y profesor de medicina de la Medical University of South Carolina en Charleston.
“En nuestro centro, casi el 40% de los pacientes viven en áreas rurales, de modo que es una buena oportunidad para brindarles atención sin que tengan que trasladarse tantos kilómetros”, indicó Egede. Los centros para el control y la prevención de enfermedades de los Estados Unidos estiman que el 10% de la población de ese país desarrollará depresión. En los mayores de 65 años un 20% padece síntomas depresivos “significativos”, pero sin reunir los criterios diagnósticos de la enfermedad, según publica el equipo en The Lancet Psychiatry.
Pero esa “depresión menor” los expone al riesgo de padecer depresión mayor si no es tratada convenientemente. Estudios previos habían detectado que la telemedicina era tan efectiva como la psicoterapia presencial para el tratamiento del estrés postraumático, pero no había tantas investigaciones sobre los resultados en la depresión. “Nuestro objetivo era comprender si se puede ofrecer psicoterapia de calidad por telemedicina”, indicó Egede. Los autores convocaron a 204 veteranos mayores de 58 años con trastorno depresivo mayor y excluyeron a aquellos los participantes con comorbilidad con psicosis, pensamientos suicidas o adicciones.
Al azar, los organizaron en dos grupos. Cada participante accedió a ocho sesiones de terapia de una hora cada una (cuatro sesiones como mínimo). Ambos grupos accedieron al mismo tratamiento: terapia conductual para la depresión, un enfoque que refuerza las conductas positivas. Un grupo asistió a las sesiones tradicionales, en persona, mientras que el otro grupo lo hizo por videoconferencia con un teléfono conectado a la línea telefónica convencional. Los autores evaluaron la evolución de los participantes con dos cuestionarios estandarizados con los que los pacientes podían calificar sus síntomas. Se observó que los participantes respondieron al tratamiento y los síntomas se redujeron por lo menos a la mitad.
A las cuatro semanas las respuestas revelaron que la mejora era mayor en las sesiones presenciales pero que en ambos casos se habían mejorado los síntomas: en un 5-7 % con telemedicina y el 15% con el enfoque presencial. Sin embargo a los tres meses la respuesta era, respectivamente, del 15 y el 19 %. Tras un año de tratamiento los resultados eran casi parejos: el 19-22 % de los usuarios de telemedicina y el 19-21 % de los usuarios con sesiones presenciales respondieron al tratamiento de acuerdo con los cuestionarios utilizados.
El equipo también evaluó la mejoría con una entrevista clínica, en la que un especialista determinó si los veteranos de guerra todavía reunirían los criterios diagnósticos que definen el trastorno depresivo mayor. El 39% de los usuarios del servicio de telemedicina y el 46% de los usuarios de la terapia presencial ya no tenían depresión, una diferencia que no es estadísticamente significativa y podría atribuirse al azar.