
La ketamina ha recibido un lavado de cara al estilo Hollywood. Antes se la conocía como droga de rave (con el nombre callejero Special K) y como anestésico para gatos. Sin embargo, en los últimos años, algunos médicos han recetado ketamina para tratar afecciones que van desde el trastorno de estrés postraumático hasta la depresión. Esta teoría tenía un gran problema: los científicos no estaban muy seguros de la existencia de la GluN1-2B-2D. Un nuevo estudio arroja luz sobre esta situación, que era muy necesaria.
En un artículo publicado en la revista Neuron, un equipo de investigadores demuestra que GluN1-2B-2D existe en el cerebro de los mamíferos. Luego reconstruyeron una versión humana de GluN1-2B-2D y, mediante criomicroscopía electrónica (crio-EM), capturaron a GluN1-2B-2D en acción.
Los neurocientíficos han identificado el mecanismo de tensión y liberación que controla los movimientos de GluN1-2B-2D. Ahora pueden ver cómo este misterioso NMDAR abre y cierra el poro de su canal iónico. Y han ido un paso más allá: han revelado varias formas en las que la ketamina puede unirse a GluN1-2B-2D.Jugar
Una serie de visualizaciones increíblemente detalladas muestran cómo las moléculas de ketamina se adhieren a partes específicas de GluN1-2B-2D. “Es como una malla”, explica el principal investigador.
Se cree que la ketamina puede aliviar los síntomas de depresión y ansiedad al afectar el movimiento de GluN1-2B-2D. Pero ¿durante cuánto tiempo debe permanecer abierto o cerrado el canal?