Investigadores de la Universidad McGill y del Instituto Douglas han identificado dos tipos específicos de células cerebrales que están alteradas en personas con depresión.
El estudio, publicado en Nature Genetics, abre la puerta al desarrollo de nuevos tratamientos dirigidos a estas células y profundiza nuestra comprensión de la depresión, una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo que afecta a más de 264 millones de personas.
“Esta es la primera vez que hemos podido identificar qué tipos específicos de neuronas se ven afectados por la depresión mediante el mapeo de la actividad genética junto con los mecanismos que regulan el código genético”, afirmó el autor principal del estudio. “Esto nos proporciona una visión mucho más clara de dónde se producen las alteraciones y qué células están implicadas”.
Los investigadores utilizaron tejido cerebral post mortem del Banco de Cerebros Douglas-Bell de Canadá, una de las pocas colecciones del mundo con tejido donado de personas que padecían trastornos psiquiátricos. Utilizaron técnicas genómicas unicelulares para analizar el ARN y el ADN de miles de neuronas, identificando qué células funcionaban de forma diferente en la depresión y qué secuencias de ADN podrían explicar dichas diferencias. Estudiaron muestras de 59 personas con depresión y 41 personas sin ella.
Los resultados revelaron una actividad genética alterada en un tipo específico de neurona excitatoria implicada en la regulación del estado de ánimo y el estrés, y en un subtipo de células de microglia, que ayudan a controlar la inflamación. En ambos tipos celulares, muchos genes funcionaban de forma diferente en personas con depresión, lo que sugiere posibles alteraciones en estos sistemas cerebrales clave. Al identificar las células cerebrales afectadas por la depresión, el estudio aporta nuevos conocimientos sobre su base biológica y, en términos más generales, desafía conceptos erróneos que persisten sobre el trastorno.
Como próximo paso, los investigadores planean estudiar cómo estos cambios celulares afectan la función cerebral y si abordarlos podría conducir a mejores terapias.