Los científicos cuentan con herramientas de alta tecnología para comprender los factores biológicos que subyacen a la depresión, desde las bacterias intestinales hasta la genética. Pero aún no se han integrado de manera efectiva, según los principales investigadores.
“Es hora de un cambio de paradigma en psiquiatría”, escriben dos expertos de UT Southwestern en un comentario publicado en Cell Reports Medicine.
La coautora del artículo ha aportado interesantes hallazgos a la incipiente comprensión de cómo las bacterias intestinales contribuyen a los síntomas de depresión, como la ansiedad y la falta de sueño. Pide que se integre una amplia gama de herramientas ómicas en los proyectos de investigación de todo el país para que los científicos puedan comprender por qué existen estos vínculos.
Los investigadores han establecido varios enfoques ómicos (desde la genética hasta el estudio de los metabolitos) para comprender las moléculas biológicas. El comentario pide un enfoque multiómico en el que el microbioma y el eje intestino-cerebro se integren en los diseños de estudio para desarrollar un panorama más completo de los procesos biológicos involucrados en la depresión. Hacerlo ayudaría a los científicos a identificar subgrupos de depresión (basados en biomarcadores objetivos) que podrían conducir a terapias dirigidas a las causas fundamentales en pacientes particulares.