
El papel de los familiares y allegados de los pacientes aquejados de depresión es vital en el tratamiento de la enfermedad. Es cierto que la buena predisposición del entorno no va a solucionar el problema pero representa un apoyo importante en los momentos críticos.
Sabemos que la depresión es una enfermedad mental complicada, el paciente se siente inmensamente triste, pierde la autoestima la vitalidad y la energía. Al mismo tiempo es incapaz de relajarse y ello le provoca un gran sufrimiento.
Las personas allegadas al enfermo han der ser comprensivas, tener disponibilidad, ofrecer compañía y afecto en cada momento. Al mismo tiempo hay que ser conscientes y obviar las actitudes críticas o negativas. La depresión es una enfermedad difícil de entender para aquellos que no la han padecido nunca. Y a veces, sin querer, las personas cercanas hacen comentarios sobre la actitud de los enfermos que no les benefician o insisten en que pongan de su parte para animarse, cuando el estado de ánimo de depende de ellos.
Las personas cercanas tienen que procurar que el paciente no tome cualquier decisión importante en los momentos críticos de la enfermedad (rupturas sentimentales, realizar un largo viaje, cambios de trabajo o domicilio…) El motivo es que estas decisiones no se toman en las condiciones adecuadas y luego pueden lamentarse de haberlo hecho y sufrir las consecuencias.
Por último, hay que concienciar acerca de la importancia de acudir a los profesionales de la salud mental. Porque la depresión es una enfermedad que se puede tratar por vía psicológica o farmacológica.
Fuente: El mundo.es