
De acuerdo con una investigación, los casos de depresión en hospitales psiquiátricos de Dinamarca aumentan inmediatamente después de la transición del llamado horario de invierno, por el que los relojes se adelantan una hora para aprovechar más la luz diurna. Un análisis de 185.419 diagnósticos de depresión severa entre 1995 y el 2012 mostró un aumento del 11% durante ese periodo. Los casos se disiparon de manera gradual después de 10 semanas.
Los investigadores de los departamentos de Psiquiatría y Ciencia Política de las universidades de Aarhus, Copenhague y Stanford eran conscientes de los efectos negativos asociados con el horario de invierno, como el aumento en el riesgo de sufrir ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares. Querían ver qué sucedía con la hora estándar, sobre todo porque los cambios de horario afectan a personas en todo el mundo y pueden alterar su ritmo circadiano.
“Los resultados deben llevarnos a ser más conscientes de la depresión en las semanas que siguen a la transición del horario estándar”, dice el doctor Søren D. Østergaard, uno de los cinco autores del estudio y profesor asociado de la Universidad Aarhus. “Esto es especialmente cierto en la gente que es propensa a desarrollar depresión, así como en sus familiares, que son quienes primero deben notar los síntomas depresivos”.
Los resultados no sorprendieron a los psiquiatras, como Norman Rosenthal, quien trabajó con pacientes que experimentaban depresión de temporada. Él fue el primero en describir y diagnosticar el desorden afectivo producido por el cambio de estación y la terapia de luz que trata ese mal. “Creo que esto es absolutamente cierto y muy valioso”, dice Rosenthal. “Nunca antes se había hecho este estudio, así que los resultados son importantes y muy prácticos”.
“Ganar una hora de luz en la mañana no compensa perder una hora de luz en la tarda”, asegura la experta. La luz tiene un poderoso efecto en el cerebro. Puede ayudar a aquellos que sufren depresión, porque eleva la serotonina que sube el estado de ánimo y tiene un efecto similar al de los antidepresivos, sin importar el momento del año que sea, de acuerdo con Rosenthal. La hora de luz perdida en el tarde es un momento en el que muchas personas están al aire libre, porque están desplazándose o por otros factores de transición. Pero esa hora de luz ganada en la mañana suele darse cuando la gente está en casa preparándose para el día de trabajo que comienza.
El experto recomienda hacer una caminata en la mañana después de que sale el sol para sacarle el mayor provecho a la nueva luz disponible o conseguir una lámpara de terapia de luz para usar en la casa. Incluso la luz artificial o las habitaciones muy luminosas pueden ayudar a mantener a raya la depresión de temporada. El primer paso para las personas que sufren esta depresión es aceptarla y tomársela muy seriamente, opina Rosenthal. Llegar a casa a un ambiente oscuro puede provocar una sensación de sueño y muchas personas se quedan dormidas mientras ven televisión o mientras leen. El hábito de la siesta puede impactar el sueño más tarde, en la noche, concluye.