
Una enfermedad cardíaca puede afectar a todos los aspectos de la vida y especialmente a la salud mental y emocional. Una encuesta sobre más de 2.700 personas que sufren diferentes problemas de corazón como presión arterial alta, colesterol o anginas de pecho, de la British Heart Foundation, refleja que estas personas tienen problemas tanto psicológicos como emocionales.
Más de dos tercios de los encuestados aseguraron que su condición les había afectado mental, emocional o psicológicamente. De los que dijeron que su condición cardiaca había afectado su bienestar emocional, la ansiedad fue el síntoma más común, con un 77%. Más de la mitad (51%) dijeron que se habían sentido deprimidos, el 47% había sentido pánico y el 38% tuvo la errónea percepción de que ninguna persona de su entorno entendía cómo se sentían.
A pesar de cómo les afecta estos sentimientos en su vida diaria, dos de cada tres personas no hablan con nadie del impacto emocional o psicológico de su enfermedad cardiaca porque o bien pensaban que no fuese necesario o peor aún, no hablaron con nadie porque no creían que se pudiera hacer algo para ayudarles.
Los efectos mentales de las enfermedades del corazón pueden afectar a todas las áreas de la vida, incluyendo el trabajo y las relaciones. Casi un tercio de las personas afirmó que les afectaba seriamente en el trabajo siendo menos productivos. También puede afectar a las relaciones personales, aunque a veces de manera positiva. De los encuestados que tenían una relación, el 26% dijo que su relación se había fortalecido como consecuencia de su enfermedad de corazón, mientras que un porcentaje ligeramente menor (22%) dijo que había empeorado.