
Los investigadores podrían haber descubierto una nueva forma de diagnosticar y tratar la depresión mayor en sus primeras etapas, ofreciendo a los pacientes la mejor oportunidad de recuperación. La investigación se publica en Translational Psychiatry.
Investigadores de la Universidad de Queensland, en colaboración con la Universidad de Minnesota, analizaron los niveles de trifosfato de adenosina (ATP), conocida como la molécula de la “moneda energética”, en el cerebro y las células sanguíneas de jóvenes con depresión. La principal investigadora dijo que ésta era la primera vez que se descubrían patrones en estas moléculas de fatiga tanto en el cerebro como en el torrente sanguíneo de jóvenes con trastorno depresivo mayor (TDM).
Durante el estudio, un equipo de la Universidad de Minnesota recogió muestras de sangre y exploraciones de 18 personas de entre 18 y 25 años de edad a quienes se les había diagnosticado TDM. Luego, el equipo de QBI los analizó y los comparó con muestras de participantes que no tenían depresión, encontrando que las células en personas con depresión producían más moléculas de energía cuando descansaban, pero tenían una capacidad reducida para aumentar la producción de energía bajo estrés.