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Una investigación realizada por la Universidad de Amsterdam (Países Bajos) ofrece la evidencia más extensa hasta la fecha de una relación entre la composición del microbioma intestinal y los casos de depresión. Esta composición también juega un papel en la aparición de depresión entre los diferentes grupos étnicos. Este estudio, basado en parte en datos del estudio ‘Helius’, aparecen publicados en la revista ‘Nature Communications’.
Una amplia variedad de microorganismos, como bacterias, virus y levaduras, viven sobre y dentro del cuerpo humano, conformando el microbioma. El microbioma es necesario para un funcionamiento físico óptimo; por ejemplo, a través de la producción de nutrientes esenciales y protección contra patógenos. Las alteraciones en el microbioma aumentan el riesgo de numerosas enfermedades. Por ejemplo, cada vez hay más pruebas de que varias enfermedades cerebrales también están relacionadas con alteraciones en el microbioma.
Un microbioma que contiene bacterias menos diversas, o en el que ciertas especies bacterianas están subrepresentadas, se asoció con tener depresión o más síntomas depresivos. Esta asociación fue tan fuerte como los factores de riesgo establecidos para la depresión, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, la falta de ejercicio y el sobrepeso. Por lo tanto, influir en el microbioma puede ser muy relevante para el tratamiento de la depresión.
El estudio llevado a cabo confirmó una asociación consistente entre doce grupos de bacterias y la aparición de depresión, ofreciendo una explicación: los doce grupos bacterianos producen sustancias como glutamato, butirato, serotonina y ácido gamma amino butírico. Estos neurotransmisores desempeñan un papel importante en la depresión.
Estos resultados orientan claramente la investigación futura sobre posibles tratamientos, como el uso de probióticos, prebióticos y simbióticos o el trasplante de microbiota fecal, así como cambios en el estilo de vida y la dieta
Investigaciones anteriores del estudio ‘Helius’ han puesto de manifiesto diferencias étnicas tanto en la composición del microbioma como en la aparición de la depresión. Pero hasta ahora no había ninguna conexión entre ambos.
Según los autores de este estudio, las diferencias étnicas sustanciales en la depresión parecen estar relacionadas con las diferencias étnicas en el microbioma. Esta asociación no fue causada por diferencias en el estilo de vida, como fumar, beber, el peso o el ejercicio, y merece una investigación más profunda.