Ayer, 2 de abril, se celebró el Día Mundial del Autismo, y como cada año el movimiento asociativo del autismo en España, en coordinación con Autismo Europa, puso en marcha una campaña de concienciación para visibilizar la realidad del colectivo, sus necesidades y sus capacidades.
Este año, la campaña lleva por lema “Puedo aprender. Puedo trabajar”, ya que pone el foco en la educación y el empleo, dos ámbitos fundamentales para conseguir la participación efectiva en la sociedad de las personas con TEA y, por consiguiente, la mejora de su calidad de vida.
Los datos obtenidos del registro sociodemográfico que Autismo España comenzó en el año 2015 ponen de manifiesto que ha habido un considerable incremento del alumnado escolarizado con TEA identificado en los últimos cinco años: de más del 118% entre los cursos 2011-12 y 2017-2018. Además, el alumnado con TEA tiene un riesgo mayor a ser víctima de acoso escolar (más del 50% del alumnado con este trastorno sufre bullying) y se han detectado índices altos de abandono escolar al finalizar la Educación Secundaria, en comparación con los índices de continuidad del resto del alumnado escolarizado en educación no universitaria.
Tampoco está suficientemente desarrollada la orientación vocacional y las experiencias de prácticas y que no hay conexión entre las últimas etapas educativas con los servicios de empleo. En este sentido, es necesario hacer explícita su mayor vulnerabilidad frente a otros colectivos, enfrentándose a mayores tasas de desempleo, sufriendo una mayor exclusión en el mercado de trabajo; así, se estima que más del 90% de las personas con TEA están desempleadas, también debido tanto a la escasez de servicios de apoyo para adultos como a una falta generalizada de comprensión sobre las capacidades de las personas con TEA y su potencial laboral.