Hay poca evidencia científica que respalde las creencias de que existe un efecto negativo a largo plazo de los antipsicóticos sobre la evolución clínica de la esquizofrenia, según las conclusiones de un panel de expertos. “No hay duda de que los antipsicóticos son muy eficaces a corto plazo. Y la conclusión de este grupo de expertos es que la evidencia indicativa de un efecto negativo a largo plazo del tratamiento antipsicótico inicial o de mantenimiento no es convincente”, comentó el Dr. Donald C. Goff, del Centro Médico Langone NYU, en la Ciudad de Nueva York,al portal MedScape. El estudio fue publicado en la revista American Journal of Psychiatry.
Recientemente se ha cuestionado la recomendación “ampliamente aceptada” de que todos los pacientes con diagnóstico inicial de esquizofrenia, reciban tratamiento antipsicótico agudo y de mantenimiento, por la inquietud de que la medicación podría afectar de manera adversa los resultados a largo plazo, señalan los investigadores. Entre la evidencia citada para estas inquietudes está la relación del tratamiento antipsicótico con la reducción del volumen cerebral y con la sensibilización al receptor de dopamina, lo cual podría volver a los pacientes más vulnerables a las recaídas o a la progresión de la psicosis, señalan los investigadores.
“Lamentablemente, estas inquietudes han dado por resultado que muchos pacientes y sus familiares decidan no tomar antipsicóticos”, mencionó el Dr. Goff. Para ayudar a la toma de “decisiones difíciles” con respecto al tratamiento antipsicótico, un panel internacional de expertos en farmacología de antipsicóticos, neuroimagen y neuropatología, se reunió con el propósito de analizar la evidencia preclínica y clínica que respalda los posibles efectos adversos de los antipsicóticos sobre los resultados a largo plazo. “El propósito del estudio fue analizar de manera muy equilibrada e imparcial todos los datos para tratar de guiar a los médicos y a las familias”.
El panel encontró escasa evidencia de un efecto negativo a largo plazo del tratamiento antipsicótico inicial o de mantenimiento sobre los resultados en la esquizofrenia, en comparación con no dar tratamiento. La evidencia de estudios aleatorizados controlados “respalda rotundamente” la eficacia de los antipsicóticos para el tratamiento agudo de la psicosis y la prevención de las recaídas, y evidencia correlativa parece indicar que las intervenciones tempranas y la disminución de la duración de la psicosis no tratada podrían mejorar los resultados a más largo plazo, según las conclusiones del panel.
“La conclusión de este grupo de expertos fue que hay evidencia muy sólida que indica que retrasar el tratamiento o la psicosis no tratada pueden de hecho agravar la evolución de la enfermedad a largo plazo. Es decir, la psicosis por sí misma puede ser tóxica”, puntualizó el Dr. Goff. El panel también hizo notar que con base en los estudios por imágenes clínicas disponibles no es posible afirmar que la pérdida de volumen cerebral observada durante el curso de la enfermedad se debe a medicación antipsicótica o a la enfermedad subyacente. El Dr. Goff señaló que la evidencia derivada de estudios naturalistas indica que puede haber “un grupo pequeño de pacientes, tal vez del 10% al 20%, que no precisan tratamiento a largo plazo con estos fármacos, pero necesitamos más investigación para poder identificar a esas personas”, concluyen.







