
Lavarse las manos muchas veces durante el día, comprobar que las puertas están cerradas reiteradamente, contar los escalones cuando se sube o se baja… Estos son algunos de los comportamientos que indican el Trastorno Obsesivo Compulsivo habitualmente denominado TOC. El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es una condición de la salud mental que pertenece al grupo de los trastornos de ansiedad, los que se caracterizan por obsesiones y compulsiones. Las primeras corresponden a ideas, pensamientos o impulsos constantes y continuos que invaden la mente, mientras que las segundas son conductas repetitivas que se llevan a cabo con una sensación de resistir al impulso.
Las personas que padecen este trastorno experimentan pensamientos involuntarios que generan ansiedad, miedo y estrés, provocando que realicen acciones compulsivas en su intento por neutralizar las sensaciones desagradables asociadas a las obsesiones. Si bien no existe claridad respecto a qué es lo que provoca estos trastornos, se ha perfilado a las personas que padecen algún TOC. Así, se determinó que son personas con características de exigencia, perfeccionismo y control, y donde hay una alteración en la capacidad de control del cerebro que regula la conducta y el pensamiento. Existe un componente ansioso y una íntima relación entre pensamientos obsesivos y la depresión, ya que estos pensamientos y conductas repetitivas ‘ayudarían’ a la persona a reducir la angustia. El problema es que se cae en una exageración que no está acorde con la realidad de modo que afecta el desarrollo de la vida cotidiana en todas sus aristas.
Esta patología puede manifestarse en hombres y mujeres de cualquier edad, aunque suele iniciarse en la adolescencia. La edad promedio de inicio en los varones es entre los 6 y 15 años, mientras que en las mujeres es entre los 20 y 29 años. Si bien son etapas diferentes para hombres que para mujeres, los rasgos siempre se repiten: son personas perfeccionistas, exigentes, minuciosas, con tendencia al control y la previsión. El mayor problema de los trastornos de ansiedad es que las personas que las padecen convierten sus preocupaciones en obsesiones y realizan conductas que no son útiles ni placenteras, perdiendo el control de la propia vida. A pesar de ello, existen tratamientos para controlar estos impulsos y retomar la dirección que cada uno quiere tomar.
En la actualidad, el aporte de la psiquiatría con la psicoterapia permiten a manejar positivamente el problema ya que ayuda a hacer cambios en los esquemas de pensamientos y creencias, favorece el aprendizaje de métodos alternativos y enseña a los pacientes a superar el miedo, de modo que la vida de cada persona se normalice.