
La ansiedad es un mecanismo adaptativo natural que nos pone alerta ante sucesos inesperados o comprometidos. En niveles normales, la ansiedad es perfecta para ayudarnos a mantenernos alerta y tener precaución ante situaciones peligrosas, pero cuando la respuesta se desborda y se manifiesta de manera desproporcionada, estaríamos hablando de un trastorno psicológico de causas desconocidas que, en caso de manifestarse de manera crónica, provoca que un estado de angustia permanente y un deterioro del funcionamiento social y fisiológico. Entre los síntomas más comunes, las palpitaciones, la sensación de ahogo, pavor a la muerte, dolor en el pecho o temblores; todos ellos muy similares a los del infarto.
La mayoría hemos padecido ansiedad en algún momento de nuestras vidas (se dice que aproximadamente un 20% de la población sufre episodios de ansiedad a pesar de no ser conscientes de ello en la mayoría de los casos), sobre todo dadas las épocas de crisis que nos ha tocado vivir. Ahora mismo, en mitad de una crisis sanitaria por culpa del coronavirus y encerrados en nuestras casas, muchas personas están pasándolo realmente mal.
Para intentar controlar estos sentimientos, aquí van unos cuantos trucos:
1. Respirar de manera consciente
Inspirar hondo, aguantar la respiración unos pocos segundos y expirar, expulsando el aire lentamente por la boca. Repetirlo todas las veces que sea necesario: esto reducirá los niveles de ansiedad y notaremos un impacto muy positivo en nuestro bienestar general. Respirar profundamente aumenta el suministro de oxígeno al cerebro y estimula al sistema nervioso para promover un estado de calma, alejando la conciencia de las preocupaciones que nos provocan ansiedad.
2. Nombrar todo lo que veamos
Si sentimos que la ansiedad está fuera de control, podemos comenzar a nombrar todo lo que veamos en ese momento. El techo. La mesa. El ordenador. Los calcetines. Una almohada. Todo lo que veamos. Hacerlo nos ayudará a organizar las ideas y a relajarnos.
3. Deconstruir los pensamientos
Intentar fragmentar los pensamientos en partes pequeñas. Preguntarnos por qué estamos ansiosos e intentar encontrar un remedio para frenar la situación. Intentar mantener una actitud positiva y reemplazar los pensamientos negativos.
4. Llorar
Si lo necesitamos, debemos hacerlo: no se debe guardar el llanto. Si necesitamos gritar, podemos utilizar una almohada para amortiguar el grito. Hacerlo nos ayudará a liberarnos de los síntomas físicos de la ansiedad y liberaremos tensión.
5. Buscar ayuda con un especialista
Buscar ayuda si la necesitamos. No pasa nada por pedir ayuda, y merece la pena. La ausencia de tratamiento provoca que las personas que sufren ansiedad sigan presentando síntomas con el paso de los años.