
Entre los numerosos trastornos mentales que existen el de dismorfofobia es quizás uno de los menos conocidos. Esta distorsión de la realidad la sufren determinadas personas que no están contentas con su físico o con una parte determinada de su cuerpo hasta el punto de generarles un cuadro de temor desproporcionado y de ansiedad extrema. Esta fobia genera que esas personas tengan una imagen muy diferente de si misma a cómo es en realidad creyendo que ese defecto físico que consideran tener se ve mucho más grande -o pequeño- y deformado, de lo que es. Esa obsesión es más frecuente en el caso de las mujeres pero cada vez afecta más a la autoestima de los hombres pudiendo generar otros trastornos más graves.
¿Cuáles son las partes del cuerpo que provocan más este tipo de fobia? Tanto hombres como mujeres se ven afectados por este trastorno por no estar contentas con determinadas zonas como la nariz, orejas y otras partes del rostro así como las provocadas por su peso corporal. En el caso de las mujeres tanto el pecho como el trasero son zonas especialmente sensibles y en los hombres la mayor preocupación que genera la dismorfofobia es la ausencia de cabello y el tamaño de su pene.
La dismorfofobia aparece frecuentemente en la adolescencia y aquellas personas que han sufrido habitualmente críticas por su aspecto son más propensas a generar estos traumas. Por un lado comienzan a considerar que esa parte del cuerpo objeto de burla es deforme y mayor de lo que realmente es y por otro se alejan de la realidad hasta el punto de no creer las opiniones positivas que le realizan al respecto las personas con la que tiene contacto a diario. Sin embargo este trauma no afecta únicamente en adolescentes si no que también es habitual en personas de cierta edad que en la etapa de madurez se obsesionan con las arrugas y con las operaciones de cirugía plástica. La presión por el físico de la sociedad actual también ayuda que se desarrollen estas fobias que pueden desembocar en algunos casos en trastornos alimenticios como la anorexia o la bulimia cuando están relacionados con el peso.
El apoyo familiar es clave para tratar de recuperar la confianza de la persona afectada pero en casos severos será necesario recurrir a la ayuda de un profesional para aplicar terapias que le ayuden a superar ese trastorno.