Las distintas afecciones neuropsiquiátricas y del neurodesarrollo, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y el trastorno del espectro autista (TEA), se caracterizan por patrones de comportamiento y dificultades asociadas muy diferentes. Si bien numerosos estudios neurocientíficos anteriores han intentado descubrir las bases neurobiológicas únicas de cada afección, aún no está claro si comparten algún marcador común.
Investigadores de la Universidad de Fudan, el King’s College de Londres, la Universidad Paris-Saclay y otros institutos llevaron a cabo uno de los análisis más completos realizados hasta la fecha, explorando las características genéticas y relacionadas con el sistema inmunitario que comparten las afecciones neuropsiquiátricas y del neurodesarrollo.
Su artículo, publicado en Nature Mental Health, identifica tres genes clave que parecen mediar en los cambios moleculares asociados a un mayor riesgo de desarrollar seis afecciones neurodesarrollativas, psiquiátricas y relacionadas con el sueño.
Los investigadores analizaron datos biológicos obtenidos de muestras de sangre de 1274 adolescentes sin diagnóstico de enfermedades ni trastornos de salud mental. Estos adolescentes fueron evaluados como parte del proyecto IMAGEN, un amplio estudio de investigación europeo que explora cómo distintos factores biológicos, psicológicos y ambientales durante la adolescencia afectan el desarrollo cerebral y el riesgo de padecer trastornos de salud mental.
Los investigadores analizaron los datos recopilados por el proyecto IMAGEN para identificar variantes genéticas vinculadas a patrones específicos de metilación del ADN y expresión génica. La metilación del ADN es un proceso mediante el cual los grupos metilo (marcadores químicos) se adhieren al ADN de las personas, influyendo en la intensidad de la expresión génica.
Los análisis de los investigadores permitieron identificar diversos marcadores moleculares que resultaron ser exclusivos de afecciones específicas o estar asociados a varias de ellas. Además, permitieron al equipo descubrir genes que parecían mediar en los cambios de metilación del ADN asociados a seis afecciones diferentes: TDAH, TEA, trastorno bipolar, trastorno depresivo mayor, esquizofrenia e insomnio.