
Un nuevo estudio liderado por investigadores del University College London (UCL) sugiere que el análisis de la microbiota intestinal puede revelar si una persona tiene un riesgo elevado de padecer la enfermedad de Parkinson, incluso antes de que presente síntomas. Los científicos descubrieron que las personas con Parkinson tienen una composición microbiana intestinal distintiva, al igual que las personas sanas con predisposición genética a desarrollar la enfermedad, según informan en el nuevo estudio publicado en Nature Medicine.
Los investigadores afirman que sus hallazgos podrían ayudar a desarrollar pruebas para revelar el riesgo que tiene una persona de desarrollar la enfermedad de Parkinson, de modo que se le pueda ofrecer apoyo temprano, y potencialmente también podrían conducir a nuevas formas de prevenir el Parkinson actuando sobre el intestino.
En los últimos años, se ha reconocido cada vez más la relación entre la enfermedad de Parkinson (un trastorno cerebral) y la salud intestinal. En este estudio, se ha reforzado esa evidencia y demostrado que los microbios intestinales pueden revelar signos de Parkinson y ser una señal de alerta temprana del riesgo de padecer la enfermedad años antes de la aparición de los síntomas.
Para el estudio, el equipo internacional liderado por científicos de la UCL, en colaboración con el INRAE (Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Francia), utilizó un método innovador para analizar datos clínicos y fecales de los participantes en el estudio, procedentes del Reino Unido (en el Royal Free Hospital de Londres) e Italia. El estudio incluyó a 271 personas con enfermedad de Parkinson, 43 portadores de la variante GBA1 (una variante genética que puede aumentar el riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson hasta 30 veces) sin síntomas clínicos, y 150 participantes sanos como grupo de control.
Los científicos descubrieron que más de una cuarta parte de los microbios que componen la microbiota intestinal (el conjunto de microorganismos, como las bacterias, que viven en nuestro tracto digestivo) presentaban diferencias en su abundancia al comparar a personas con enfermedad de Parkinson con participantes sanos del grupo de control. Algunos microbios eran más comunes entre las personas con enfermedad de Parkinson, mientras que otros eran más comunes entre los participantes sanos del estudio. Este patrón fue más evidente en las personas en etapas más avanzadas de la enfermedad.
La mayoría de estos microbios (142 especies) también mostraron diferencias consistentes en su abundancia al comparar a los controles sanos con las personas portadoras de la variante del gen GBA1 que aún no han experimentado ningún síntoma de la enfermedad de Parkinson.
Los investigadores afirman que la composición del microbioma intestinal en personas con riesgo genético de padecer Parkinson, pero sin síntomas, se asemejaba a un patrón intermedio entre las personas sanas y las que padecen Parkinson.
Los científicos corroboraron sus hallazgos comparando sus resultados con los de una cohorte adicional de personas en el Reino Unido, Corea y Turquía, que sumaba un total de 638 personas más con la enfermedad de Parkinson y 319 participantes de control sanos.