
Uno de los factores de riesgo ambientales más importantes que provoca esquizofrenia, es el consumo habitual de hachís o marihuana. Casi la mitad de los pacientes que sufren este trastorno fumaban cannabis de forma habitual y su consumo en la adolescencia aumenta de dos a tres veces el riesgo de desarrollar un trastorno psicótico.
Dadas esas evidencias científicas y con motivo de la Semana Mundial del Cerebro, la Unidad de Esquizofrenia del Hospital Clínic de Barcelona ha impartido una serie de charlas en diferentes institutos de secundaria y bachillerato de Barcelona para alertar de los riesgos sobre el consumo de cannabis, sus efectos físicos y psíquicos y su papel como factor de riesgo para el desarrollo de trastornos relacionados con la esquizofrenia.
Según diversos estudios los individuos que han consumido alguna vez cannabis tenían un riesgo de padecer síntomas de psicosis o trastornos psicóticos del 41% más en comparación con los individuos que nunca lo habían consumido. El sistema endocannabinoide es un importante modulador de la neurotransmisión y esencial en la homeostasis psíquica y se ve alterado por el consumo de cannabis, especialmente en sujetos con predisposición a padecer este trastorno debido a una historia personal o familiar de esquizofrenia.
En 2014 un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) descubrió el mecanismo por la que el abuso del consumo de cannabis produce alteraciones del sistema nervioso comparables a la psicosis y la esquizofrenia y por qué su consumo acarrea efectos negativos, especialmente entre los más jóvenes, cuyo sistema nervioso se encuentra en fase de maduración. Descubrieron cómo los cannabinoides controlan la activación de algunas áreas nerviosas del cerebro y como este mecanismo se desactiva con su consumo dando lugar a los trastornos mentales como pueden ser la esquizofrenia o la psicosis.